sábado, 29 de diciembre de 2012

El rey del panteón griego

Zeus es el más grande de los dioses del Panteón helénico. Se le considera el dios de la luz, del cielo sereno y del rayo. Habita las cumbres del Olimpo, pero también viaja cuando es necesario.
Poco a poco el Olimpo dejó de ser la morada exclusiva del dios para convertirse en la región donde vivirían todos los dioses.

Zeus no sólo preside las manifestaciones celestes, da la lluvia, lanza el rayo y el relámpago, sino que su mayor función es la de mantener el orden y la justicia en el mundo.
Él es el encargado de purificar a los homicidas de la mancha de sangre, vela porque se mantengan los juramentos y por el respeto de los deberes de la hospitalidad; además garantiza el poder real y la jerarquía social entre los hombres y los dioses.
Es el único de los dioses que no se deja llevar de sus caprichos, excepto en lo referente al terreno amoroso. El dios, al igual que otros muchos dioses, fue un seductor nato, un mujeriego empedernido que causó muchos disgustos a Hera.
Los mitógrafos sostienen que todas las uniones ya fueran humanas o divinas tenían un por qué. Así justifican el nacimiento de Helena con la provocación del conflicto armado de la Guerra de Troya y así disminuyese la presión demográfica de Grecia.
En nacimiento de Heracles tenía como objetivo salvar al mundo de una serie de monstruos que lo atemorizaban. Por tanto queda claro que la procreación divina estaba encaminada a actuar de forma providencial.
Para todas las uniones que concibió Zeus, adoptaba formas diversas. Se ha querido dar una explicación a estas transformaciones del dios como que éste había reemplazado a divinidades locales mucho más antiguas que se representaban en forma de animal.
Todas estas aventuras y uniones desesperaban a Hera, la hermana y esposa legítima ya que estas transformaciones también se toman como un deseo de ocultación del dios ante su mujer, de sus devaneos amorosos.
Haremos aquí una pausa para recalcar la similitud de los dioses mujeriegos de los mitos con las características que se dan en los relatos narrativos del cine.
Una de las características del cine negro o cine noir no es otra que el doble sentimiento que inspira en el héroe (en la mitología dios) la presencia de la femme fatale (la diosa en la mitología). Por un lado le inspira atracción sexual, como hemos mostrado ya antes en algunos de los relatos mitológicos que hemos expuesto. Pero por otro lado también le inspira un cierto miedo. ¿Qué mejor forma de representar ese miedo que las transformaciones que adopta Zeus para alejarse de la mujer?
Para finalizar este post sobre el dios de los dioses griegos, Zeus actuará como dios justiciero que castiga a los malhechores, especialmente a los reos de cometer sacrilegios.

viernes, 28 de diciembre de 2012

La guerra entre los dioses.

Pocas son las mitologías que no reflejen una lucha entre unos dioses primigenios y otros dioses más evolucionados.
Continuando con el relato de Cronos del que ya hablábamos antes, los primeros dioses fueron los titanes que ocuparon la región de Élide. En esta región del noroeste del Peloponeso se hallaba uno de los santuarios más sagrados de Grecia, el de Olimpia.
Cronos, casado con su hermana Rea abrumado por las furias vengadoras de Urano no encontró mejor solución que ir devorando a todos los hijos que tenía con Rea.
La madre Rea sufría por sus hijos, y harta ya de la brutalidad de su hermano y marido decidió no entregarle a su último hijo: Zeus, que fue entregado a la Madre Tierra que lo escondió en Creta.
Pero Cronos seguía esperando a la nueva criatura para devorarla y para engañar a dios Rea envolvió una piedra en ropajes para engañar al malvado de Cronos.
Sin embargo cuando este se percató de su engaño fue en busca de Zeus que al principio pasaría desapercibido situado sin tocar el cielo, la tierra ni el mar. Zeus consiguió escapar y esperar al momento de venganza para liberar del vientre de Cronos a sus hermanos.
Rea hizo que Cronos bebiera de un brebaje que le hizo expulsar a todos sus hijos. Estos comenzaron a luchar contra su padre con Zeus al mando y así estallo la guerra de los dioses que tuvo una duración que algunos dicen que pudo ser de cien o mil años.
Zeus siguiendo el consejo de Gea liberó a los cíclopes y a los gigantes que permanecían confinados en el Tártaro. La lucha prosiguió pero Zeus tenía las de ganar ya que a pesar de la fuerza de los cíclopes estos ofrecieron a Zeus el rayo que ellos podían fabricar gracias a que su único ojo era de fuego.
Finalmente Zeus se alzó con la victoria, Cronos y los titanes fueron desterrados a una isla. Un mundo nuevo comenzaría bajo el mandato del más grande de los dioses, Zeus.
Este repartió entre sus hermanos privilegios y estableció jerarquías muy parecidas a la idea de democracia ateniense. Pero aun así Zeus sufrió muchos problemas para mantener el poder por miedo a que pudiera ocurrirle algo parecido a lo que sufrieron sus antecesores.
Su primera idea fue casarse, y así lo hizo con la titánide Metis. Pero una vez habían concebido su primer hijo Zeus le mando que se convirtiera en gota de agua para ingerirla y evitar que procrearan más. Es por eso por lo que Atena nació de Zeus.
Pero Zeus todavía tuvo que enfrentarse con los gigantes, que acabaron por declarar la guerra a los dioses olímpicos.
Aún quedaba otra lucha, la de Zeus contra Tifón, un ser de aspecto monstruoso. Por todos los esfuerzos que utilizó Zeus al final fue secuestrado por Tifón.
Existen tres versiones de la liberación de Zeus pero cualquiera de las tres puede ser válida porque fuere como fuere Zeus logró mantener su puesto y el mundo adoptar su estabilidad y configuración definitivas. A partir de entonces ya no habría más guerras divinas y el Olimpo se convirtió en la morada de los dioses que, en ocasiones tenían sus discusiones pero que no llegarían a enfrentamientos como los sufridos con anterioridad.


El nacimiento del mundo griego

Como ya adelantábamos en el anterior post al involucrarnos en el mundo de la mitología griega, los griegos sostienen que los dioses y los hombres habían sido creados al mismo tiempo que el mundo.
Por esto es interesante detenerse en los mitos que sostienen la creación del mundo y la aparición de los primeros dioses.
El universo estaba cubierto por la oscuridad, era el caos. Este caos creó como una extensión de sí mismo a dos seres: Érebo, representante de las tinieblas y Nix el de la noche.
Nix inventó la luz del día y la luz etérea aunque esta se opone a la noche también es su razón de ser ya que sin el día no existía la noche. Día y noche se fueron alternando y las criaturas de la tierra encontraron su espacio para vivir; sólo los dioses vivían siempre en la luz.
Del mismo abismo nació Gea, la madre Tierra. En la Tierra todo tiene forma, es firme y estable oponiéndose al Caos donde todo el oscuro y no permite ver nada con concreción.
Gea es la superficie del mundo, donde en algunas zonas presenta montañas elevadas y en otras profundos abismos, que es donde se enlaza con Caos.
Después surgió Eros, el amor pero no como la atracción entre los sexos opuestos, ya que todavía ni siquiera existían los sexos, sino como aliento primordial y vital.

Urano (Cielo o Firmamento) se sitúo sobre Gea. Cielo y Tierra formaron pareja masculina y femenina que ahora sí por voluntad de Eros dieron lugar a las plantas, las flores y a todos los animales de la creación. Se formaron los ríos, mares y océanos.
Urano persistió hasta dejar preñada a la diosa Gea. Los hijos concebidos se quedaban todos en el vientre de la madre, pues Tierra y Cielo estaban unidos y no quedaba espacio para que esos hijos pudieran aflorar a la superficie.
Los primeros hijos fueron los cíclopes, seres con un solo ojo. Los segundos trillizos eran gigantes con cien brazos y un poder extraordinario. Urano arrojó a sus hijos al Tártaro en lo más profundo de la Tierra pues eran unos hijos rebeldes difíciles de dominar.
Les siguieron naciendo hijos a Urano y Gea, los titanes que eran seis hombres y seis mujeres pero como en el caos de sus predecesores y hermanos tampoco podían salir del seno de su madre. Esta unión permanente entre Gea y Urano no permitía que hubiera luz. La noche era eterna.
Gea no podía soportar más esa situación y en una noche llena de ira, incitó a sus hijos a rebelarse contra Urano.
Gea fabricó una hoz y se la entregó a su hijo Cronos que escondido en el vientre de su madre esperó su oportunidad y en el lugar en que estaba unido Urano con Gea Cronos le cortó los genitales a su padre. Sin embargo algunas gotas de sangre de prodigiosa capacidad reproductora fecundaron de nuevo a Gea y nacieron así las “erinas”, furias que vengaban los parricidios y el perjurio. Nacieron también los gigantes y los guerreros que representaban la guerra, el castigo y la discordia entre la familia.
El Cielo quedo fijado donde se encuentra hoy y ya no volvió a unirse nunca con la Tierra, sin embargo el acto de Cronos tuvo otras consecuencias: al separarse los titanes pudieron salir y reproducirse dando lugar a otras generaciones. El día y la noche empezaron a sucederse de forma regular y Cronos fue su dios desde entonces.
El mundo se iba configurando, en el que cobraban especial importancia tanto la violencia como el amor. Violencia y amor, dos fuerzas fundamentales y terribles a la vez que moverían el mundo a partir de la acción de Cronos, dando lugar a la guerra de los dioses por la supremacía.

La Mitología Griega

Para los griegos los dioses, el mundo  los humanos habían sido creados al mismo tiempo.
Habitaban en el monte Olimpo, en familias divinas que compartían con los humanos comportamientos, actitudes, defectos y virtudes. Así pues había muchos dioses emparentados entre sí, pero uno superior a todos los demás  que era Zeus.
A diferencia de otras mitologías en la griega los dioses no fueron los que crearon el mundo, por eso se preguntaban constantemente por el origen de este. La respuesta era el Caos.
En los primeros tiempos de este universo las deidades establecieron luchas entre sí por hacerse con el dominio del mundo e imponer un cierto orden (teoría común a muchas otras mitologías).
En el caso de la mitología griega encontramos una primera lucha entre Urano que representaba al Cielo y su hijo Cronos representante del tiempo; sin embargo será Zeus hijo de este el que se alzará como vencedor.
Estas luchas son una trasposición de las constantes guerras que vivían los humanos, sólo que éstas a escala sobrenatural.
Una vez que Zeus está al frente del poder total, se forma una genealogía olímpica que vivirá muchas historias y aventuras cuyos protagonistas serán los mismos dioses acompañados de los héroes.
La formación de la mitología griega  fue un proceso lento que fue evolucionando de la mano de la sociedad. Los primeros dioses fueron los de la fertilidad, protectores de la vegetación, la diosa madre etc.
A partir del segundo milenio antes de Cristo las influencias indoeuropeas de donde provenían todas las creencia religiosas se fueron integrando en los mitos griegos; hasta que el culto a Zeus se fue imponiendo a la diosa de la Tierra Hera; Hera pasa a ser hermana y esposa de Zeus.
Para los griegos lo dioses y hombres habían sido creados por el igual en el sentido de que el mundo era igual para todos, solo se diferenciaban en que la vida de los hombres tenía un límite mientras sus dioses siempre existirían. Para la cultura griega a diferencia de la egipcia la vida del más allá no era motivo de preocupación.
Las relaciones entre los pueblos de Oriente Próximo siempre existieron y se cree que pudieron influenciar sobre esta cultura. Es indudable que la diosa Afrodita griega tenía su antecedente en la diosa fenicia Astarté diosa del amor, la fecundidad y la belleza.
La relación de los griegos con sus dioses era la de establecer una amistad con ellos, puesto que sabían que regían su destino. Podríamos decir que marcaban las pautas de comportamiento de una sociedad que temía el castigo divino si se comportaba mal.
Los dioses tenían una significación política pues las ciudades-estado griegas tenían a su dios particular o a un grupo de dioses a los que rendían culto en los numerosos y hermosos templos.
También en las casas particulares era común que hubiera un altar a Zeus o que Hestia, diosa del hogar, tuviera sus ritos y sus devociones que se oficiaban en el interior de la casa.
Como los templos eran las moradas de los dioses los sacrificios se efectuaban en un altar situado fuera del templo y una vez que el dios lo aceptaba se quemaba la grasa de un animal como sacrificios junto con hierbas aromáticas para que el humo llegase hasta el dios.
Los dioses sólo necesitaban olores y perfumes por lo que su naturaleza sería inmortal al no estar sujetos a las necesidades de la carne. Así quedó establecida la diferencia fundamental entre unos y otros.
Por último cabe destacar que los héroes que protagonizan casi todas las fábulas de esta mitología se considera que tiene una mitad humana y otra mitad divina.


jueves, 27 de diciembre de 2012

El enfrentamiento entre Horus y Set

Cuando Horus tuvo la edad suficiente Isis lo presento ante el consejo de dioses como sucesor de Osiris.
Pero no fue una tarea fácil pues Ra y otros dioses discutieron sobre si aquel debía poseer el trono de la Tierra.
Las numerosas disputas entre los dioses sobre si Horus debía ejercer como sucesor, la insistencia de Iris y las bravatas de Set por conservar su posición hicieron que Ra tomara la decisión de trasladarse a una isla situada en medio del río para llevar a cabo la decisión.
Sin embargo Isis no era bien recibida en esta isla y se le prohibió su entrada. A pesar de esto la astucia de la diosa hizo que esta pudiera entrar en la isla transformada en la figura de una joven viuda.
Set se dirigió hacia ella temiendo alguna estratagema de la diosa y le preguntó a la muchacha que hacía allí, ella contesto que venía a buscar el apoyo de los dioses para que su hijo recuperara el rebaño que le había arrebatado a su padre un extraño.
Y fue entonces cuando Set se juzgó a si mismo respondiendo “¿Cómo un extraño ha podido apropiarse del rebaño viviendo tu hijo?”. Entonces los dioses se percataron de que lo justo era que Horus ocupara el trono.
Sin embargo Set no se dio por vencido y retó a Horus a una serie de enfrentamientos. En uno de ellos la diosa Isis usó su magia para salvar a Horus, aunque en un último momento se apiadó de Set, pues recordemos que era su hermano.
Horus indignado por la acción de su madre le cortó la cabeza a Isis, pero esta volvió una vez más a hacer uso de su magia y convertida en estatua de piedra acudió al lugar donde se encontraban los dioses que decidieron ir en busca del hijo ingrato de Isis.
Set lo encontró y le arrancó los ojos, pero Hathor que continúo en la búsqueda de Horus se los devolvió. Ambos habían obrado mal y durante muchos siglos siguieron proponiendo disputas en las que se servían de magia y diferentes trampas para no obtener ninguna repuesta definitiva.
Siguieron pasando las décadas y ambos dioses seguían disputándose el trono de la Tierra, hasta que Ra decidió que lo mejor sería viajar al Hermoso Oeste y consultarle al gran Osiris cual de los dos debía ocupar ese puesto.
Osiris puso fin a esta milenaria polémica nombrando a Horus como su fiel sucesor. Ra no satisfecho con la elección nombró a Set como su hijo y le hizo el dios de las tormentas.
Este mito encarna la lucha entre el orden y el caos, el bien y el mal sin olvidar el trasfondo político que esconde este relato. Así pues como decíamos al comienzo ¿no es la base de la mayoría del cine o series de televisión la lucha entre el bien y el mal?
Son ya muchos autores los que afirman que la lucha entre el bien y el mal es algo que atraviesa todos los relatos narrativos del cine, y están en lo cierto.
Más concretamente usando el ejemplo que presentábamos al principio y del que hablaremos también más tarde, podemos pararnos a buscar las numerosas disputas entre el bien y el mal que se dan en la trilogía de El Señor de los Anillos. Y al igual podemos hacer con la saga de La Guerra de las Galaxias.
Por lo tanto poco a poco vamos comprendiendo que la mitología no es algo que se ha de quedar en el pasado como técnica milenaria sino como un objeto de estudio interesante que conforma la base de muchas de las cosas que nos rodean en la actualidad.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Set

Terminamos el anterior post con el nacimiento de Osiris y sus 4 hermanos y ahora continuamos con el mito de Osiris para el que debemos presentar a su hermano Set.

Osiris estaba casado con su hermana Isis y su hermano Set ideó un plan para deshacerse de su hermano ay que era el gobernante del reino. Su plan consistía en construir un cofre maravilloso y primorosamente decorado donde pudiera caber Osiris y tras esto organizó un banquete al que invitó a sus ayudantes conspiradores en contra de Osiris.
Al finalizar el banquete Set ordenó traer el cofre que se lo regalaría a aquel invitado que cupiera en él. Uno a uno fueron intentando introducirse en el cofre pero ninguno lo consiguió hasta que llego el turno de Osiris. Encajaba como un guante en él y una vez estuvo echado en su interior cayó la tapa que lo dejo prisionero y fue arrojado al río Nilo.
Cuando la trágica notica llegó a oídos de Isis, esta decidió ir en busca del cuerpo de su hermano, esposo y amor para que recibiera una sepultura digna.
El cofre ahora formaba parte del tronco de un árbol tamarisco en Byblos, que el rey hizo talar y llevar a su palacio para usarlo como soporte para el techo de su morada.
La diosa consiguió infiltrarse en el palacio para alimentar a uno de los jóvenes príncipes de la reina, pero pronto fue descubierta y tuvo que confesar la razón verdadera por la cual se encontraba allí.
El dolor de Isis fue tan grande y sus súplicas tan terribles que la reina Astarte accedió a abrir el tronco que fue objeto de veneración durante años en Byblos.
Una vez regresó, Isis abrió el cofre pero recordó que tenía que ir a recoger a su hijo Horus en Buto y fue mientras esta se ausentó cuando Set encontró el cofre con los restos de su fallecido hermano y decidió esparcirlos por todo Egipto.
A su regreso, Isis contempló, desolada, el ultraje que se había cometido con el cuerpo de su esposo pero volvió a emprender la búsqueda de los trozos; allí donde encontraba un trozo del cadáver levantaba una sepultura, razón por la que en Egipto se hallan tantas tumbas de Osiris.
Una vez recompuso todas las partes de su esposo llamó a otro de los grandes dioses egipcios: Anubis.

Anubis es el dios con cabeza de chacal, según algunos hijo de Neftis y según otros el cuarto hijo de Geb y Nut aunque también hay versiones que afirman que podría ser el propio hijo de Osiris.
El dios acudió a la llamada de Isis para realizar lo que sería el primer embalsamamiento en la historia de Egipto y por tanto Anubis fue considerado como el inventor de esta práctica.
Con los poderes de Isis y de Anubis, Osiris volvió a la vida durante el tiempo necesario para que Isis obtuviera de él el semen necesario para fecundarse.
Aquí observamos otra versión del nacimiento de Horus, en la que este creció bajo los cuidados de su madre Isis alejado del malvado Set.
La prosapia de Set era tan ilustre y divina como la de Osiris, Isis y Neftis, tenía una naturaleza perversa lo que no le privaba de cierto encanto con el que consiguió el favor de Ra.
Su acción se asociaba a las terribles tormentas de arena, por lo que era importante contar con su favor. Se le veneraba en un centro de culto situado en Naqada y si se le invocaba en calidad del señor del caos, podía conjurarse el peligro del mal tiempo.
Aunque tuvo una época de gran apogeo en dinastías posteriores se le llegó a identificar como el mal y se le acabó considerando como la encarnación del demonio.
Casado con su hermana Neftis, se le representaba con cabeza de animal pero en este caso de un ser imaginario que se ha encontrado a veces cierta similitud con un oso hormiguero aunque a veces era representado también con cabeza de cerdo, que era uno de los animales “impuros” para los egipcios.
Este sería el dios con el que Horus tendría que vérselas Horus para defender el honor de su padre y acceder al trono que le pertenecía por legítima herencia.


Osiris, dios de la muerte y de la resurrección

Si el anterior post lo dedicamos íntegro a conocer el mito sobre el dios del sol Ra, en esta ocasión rendimos culto al que fue el más querido de los dioses por los egipcios a pesar de ser la más misteriosa de las divinidades y de origen más oscuro de todo el panteón: Osiris, dios de la muerte y de la resurrección.
Osiris era adorado en todo Egipto como protector de los muertos, guardián de las necrópolis y garante de la resurrección. Era el señor del mundo subterráneo, el mundo de los muertos, aunque también se le tenía como el dios de la fertilidad y de la agricultura.
En él se reunían la vida y la muerte. Tan importante era la unión del alma de los difuntos con este dios que en las inscripciones funerarias su nombre precedía al del muerto formando un nombre compuesto por el de Osiris y el nombre real que hubiera tenido en vida.
Se le consideraba un dios justo por lo que todos los que llevasen una existencia recta en vida con Ra gozarían de la misma suerte en el más allá con Osiris.
Este es uno de los dioses más misteriosos, pues no se conoce el significado de su nombre ni su interpretación jeroglífica representada por un ojo y un trono. Tampoco se sabe cuando empezó a ser venerado, ya que se cree que su culto es anterior a cualquiera de los textos que hablan de él, pues en los Textos de las Pirámides ya existían capillas levantadas a Osiris antes de la I Dinastía.
Lo que se nos dice sobre este dios en el Libro de los Muertos es que se solía representar en vendas como las momias llevando una corona blanca en forma de cono que representaba el sur de su país y en sus manos el báculo y el mayal (símbolos de la realeza) y que vivía pacíficamente en el reino de los muertos juzgando a las almas que se presentaban ante él para otorgarles el premio o el castigo.
En relación al mito de Osiris, es considerado el más importante de los mitos de la religión egipcia. La historia completa no ha podido ser encontrada en los textos egipcios, se conoce hoy en día gracias a los relatos de los escritores griegos:
Nut, la diosa del Cielo era la esposa de Ra pero amaba a Geb y este le correspondía; enterado Ra de tal infidelidad maldijo a su esposa diciendo que sus hijos no nacerían en ningún mes ni en ningún año.
Asustada la diosa acudió a buscar la ayuda de Thot, que también estaba enamorado de la bella diosa, y este utilizó su astucia para encontrar una solución al problema sin contravenir la orden divina de Ra.
Apostó con la divinidad masculina de la Luna algo de su luz y la ganó, utilizando entonces esa luz para crear los cinco días que no pertenecían ni al año anterior ni al año siguiente y a ningún mes concreto (el calendario egipcio contaba con 370 días). En estos cinco días Isis dio a luz a  Osiris, Horus, Set, Isis y Neftis.
Pasado el tiempo Osiris se convirtió en el gran rey que se anunciaba en su nacimiento y Egipto conoció una época de felicidad y prosperidad como nunca antes.
Sin embargo el mito de Osiris continúa, y no podemos hablar de Osiris sin Introducir en la historia al “malvado Set”, a quien dedicaré parte del próximo post.